Toy Story 3

Año: 2010

País: EEUU

Director: Lee Unkrich

Guión: Michael Arndt

Música: Randy Newman

Género: Animación. Fantástico. Aventuras.

Reparto: Animación

Crítica/Sinopsis de:

Sergio Cuenca Román

Una etapa de transición es el paralelismo que la mayoría de espectadores de mediana edad se encontraran entre sus vidas y la trilogía de Toy Story. Identificándose con lo que le ocurre a Andy, un chico que de pequeño jugaba con juguetes como solía hacerlo yo, y con la intrusión de las nuevas tecnologías (videojuegos, internet) y al paso de los años, preferimos más la compañía de un ordenador a la de nuestros viejos juguetes. Una vida en la que a medida que vamos creciendo, vamos dando prioridades a demasiadas cosas olvidando nuestros momentos más felices e inocentes de nuestra infancia.

 

Toy Story 3 nos hace recordar que aunque seamos adultos no debemos olvidarnos de que todos hemos sido niños y que no debemos renunciar a aquella felicidad incalculable que nos proporcionaban algo tan simple como unos juguetes con los cuales podrías pasarte horas y horas entretenido.

 

Es increíble que hayan pasado quince años desde el estreno de Toy Story (1995) y ver que aún sigan conservando intactos los valores como la amistad, la inocencia y la lealtad que ya encontrábamos desde sus inicios en estos juguetes, encabezados por el muñeco de trapo Sheriff Woody. Y lo han vuelto a conseguir, el equipo de animación y guionistas, han logrado que salga de la sala de cine canturreando la canción “hay un amigo en mí” y que vuelvan los recuerdos nostálgicos que viví años atrás al ver aquella película.

 

La trama argumental girará una vez más entorno a estos encantadores muñecos liderados por Woody, los cuales deben mentalizarse de que su dueño (Andy) se ha hecho mayor y que en breve se irá a la universidad. Por ello, viendo que su futuro se presenta más que incierto, se ven transportados a la guardería Sunnyside como una simple donación de juguetes. Allí, serán recibidos por un montón de juguetes que a simple vista parece ser que son felices. Pese a ello, a Woody no le convence mucho la idea de la guardería y decidirá volver con su dueño.

Al igual que las anteriores partes, Toy Story 3 cuenta con un reparto animado encabezado por el Sheriff Woody (juguete preferido de Andy) y Buzz Lightyear quienes serán una vez más quienes lideren el protagonismo de la historia. Sin olvidarnos del resto de juguetes como Sr. y Sra. Patata, Rex, Perro Slinky, Jessie, Perdigón o el cerdo Hamm. A los cuales se irán añadiendo otros juguetes consiguiendo que la trama nunca decaiga.

 

Randy Newman vuelve a ponerse bajo las órdenes de Pixar para recrear su banda sonora volviéndonos a trasladar a un mundo de fantasía y felicidad con temas que ya pudimos disfrutar en las anteriores películas de Toy Story. Sin duda, esta película no sería lo mismo sin su preciosa música, a pesar de que el tema “hay un amigo en mí” solo lo escucharemos al principio.

 

Un aspecto a destacar sería el trabajo de doblaje, no solo por su profesionalidad sino por su compromiso de seguir conservando las voces de los personajes en cada saga, en especial la labor que realiza Oscar Barberán (dando la voz a Woody) y José Luis Gil (Buzz Lightyear) en su versión española.

 

Me siento afortunado de haber ido al cine a ver todas las entregas de las cuales estoy muy orgulloso de ello. De saber que el día de mañana podre recomendarles a mis hijos una película que se que les va a gustar y poderles decir que esto es lo que hacía su padre de pequeño, jugar con juguetes y pasarse horas y horas con ellos.

 

Gracias al director Lee Unkrich por preservar la naturalidad con la que hace quince años conquistó a miles de niños como yo. Por empezar tan bien una película y por hacerme sentirme emocionado y con una lagrima bajo las gafas 3D en la butaca del cine.

Comentarios del equipo de LGE

Sandro Ramírez Molina

Quince años después de ser presentados los juguetes más entrañables y famosos del cine, y once desde el lanzamiento de su primera secuela, muchos de aquellos que entonces éramos niños, o muy jóvenes, -sin olvidarnos de aquellos que, con más edad, también se enternecieron con las historias de Woody, Buzz y compañía- volvemos a tener noticias desde el interior de la habitación de Andy, ese niño que tanto disfrutó con sus juguetes y a los que tan bien trató durante tantos años, pero que hoy, como todos nosotros, ha visto pasar el tiempo ante sus ojos y se enfrenta a un cambio que preocupa a sus juguetes: en su caso, la universidad le espera, y obviamente la opción de cargar con Rex, Slinky o el Sr. Patata hasta el campus, sin olvidar a los ya mencionados en líneas superiores, no parece viable. Tanta batalla durante años para permanecer al lado de Andy y, ahora, adorables juguetes, os debéis enfrentar a la cruda realidad: todos nos hacemos mayores, y los juguetes terminan en el cubo de la basura, regalados o desterrados a algún lugar oscuro y olvidado. Pero, claro, también tenéis la opción de no asumir la madurez de Andy, gracias al hecho de que estáis convencidos del amor que éste os tiene... Para llamar la atención de su dueño se enfrentarán en esta película a una serie de innumerables peligros, algo que para los que conocemos a estos juguetes no parece preocuparnos, pues ya sabemos cómo se las saben apañar para salir de las situaciones más, aparentemente, irreversibles. Esta película puede producir nostalgia en aquellos que crecimos recordando a Pizza Planet como el lugar que Buzz interpretaba como la estación interestelar, a Woody como el más férreo defensor de la unión entre los juguetes y su dueño (al que siempre recuerdan todos mirándose la suela del zapato o la parte inferior de su juguete, en la que Andy plasmó su nombre). Recordamos a los Aliens (“nos has salvado la vida”) y su gancho, la cobardía de Rex, la utilidad de la caja de soldados de plástico o la fidelidad de Slinky. Al pingüino Weezy o al matrimonio “por piezas” patata. A la cordura del cerdito-hucha Hamm. A la pizarra magnética, que tan de moda estuvo en su día. A una infinidad de juguetes que muchos tuvimos en nuestra habitación, o vimos en manos de otros. Hay quien vio a sus hijos con ellos, o a otros familiares. Sea como fuere, Toy Story unió corazones y se convirtió, película a película, en una realidad que muchos no quisiéramos ver como ficción. Un encanto animado que vuelve con Toy Story 3 en una historia tan bien montada como las cintas que le preceden pero con más impacto emocional que las anteriores por recurrir sin complejos a cierta tristeza en una película infantil que, no en vano, no deja de ser una moraleja que deben aplicarse los más pequeños. Quizá y por adelantado, el mejor estreno animado del año de su lanzamiento (ya es el más taquillero de la historia de Pixar) y, desde luego, una gran sorpresa, un aliento necesario para los que en su momento nos quedamos con ganas de más. Pixar no ha utilizado el nombre de la saga en vano para hacer caja con una nueva producción. En el estudio parecían conscientes de que algo faltaba en la saga y, con gran acierto, han sabido plasmarlo en esta nueva película, dirigida en esta ocasión y en solitario por Lee Unkrich, quien ya ha sabido hacerse un hueco en el mundo de la animación con Monstruos S.A. o Buscando a Nemo, participando en ambas producciones como co-director al lado de realizadores de animación como Pete Docter, Andrew Stanton o David Silvermann. 9.

 Nota del Autor
10
 Nota Evasiva (*)
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(*) Nota Evasiva pendiente de revisión debido a que la película se encuentra actualmente en cartelera:

 

Filmaffinity: -

CINEol: -

IMDB: -

LGEcine: 9,5

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1 Comentario

  • #1

    Cazadani (lunes, 26 julio 2010 01:39)

    Desde que la anunciaron tenia ganas de verla esta película es parte de tu infancia y como para perdértela, pero sinceramente pensaba que al ser una tercera parte me iba a encontrar un considerable bajón de calidad pero no me defraudo me sentí como hace ya bastantes años sentadito viéndola una y otra ves en mi video Hitachi asta casi rayar del todo la cinta.
    Sobre todo lo que no me esperaba en absoluto ver es que Toy Story 3 una película "infantil" estaba enfocada al público ya adulto que visionó la primera y la segura parte.
    Simplemente increíble yo también por mi parte le coloco un 10. Y digan lo que digan pocas películas me ha hecho sentir tanto como esta, me ha llevado de nuevo a mi infancia y a mis “Playmobil” y mis “G.I. Joe”.

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